Emociones en la Oficina: Técnicas de Autogestión

¿Cuántas veces te has aguantado las lágrimas en el trabajo? ¿Cuántas veces explotaste contra alguien y dijiste palabras que talvez no querías? ¿Cuántas veces has llegado a la oficina con rabia contenida por una discusión familiar que acababas de tener mientras intentabas desayunar?

Al menos alguna vez te ha ocurrido una de estas en tu vida, seguro que sí. Finalmente somos seres humanos 🙂

La intención de este artículo es reconocer que vienen a decirte las emociones, qué aprender de ellas y cómo gestionarlas para lograr bienestar personal y profesional.

Empecemos por definir entonces que las emociones son naturales, humanas y necesarias. Cuando leí esta frase tengo que admitir que me sorprendió mucho. Pensé: ¿Qué puede tener de necesario o beneficioso enojarme en mi vida por ejemplo?. Si hasta dolor de estómago me da cuando me enojo!!

Luego con calma y haciendo consciencia reflexioné (y además investigué) que los seres humanos necesitamos las emociones porque están vinculadas a nuestros procesos neurobiológicos; y que además existen para ayudarnos a cumplir funciones adaptativas, como la supervivencia, la reproducción y la interacción social.

El miedo por ejemplo, puede alertarnos de peligros y desencadenar respuestas de lucha o huida, contribuyendo así a nuestra supervivencia. Las emociones también influyen en nuestra toma de decisiones diarias. Nos ayudan a evaluar situaciones, asignar importancia a eventos y guiar nuestras elecciones.

Desde ese punto de partida, no existen emociones buenas ni malas. Existen emociones que nos hacen sentir felicidad, tranquilidad o placer por ejemplo; y, existen otras emociones que en cambio nos incomodan, y mucho, como pueden ser: la ira, la frustración, la tristeza, etc.

En todo caso, te incomode o no la emoción que estás sintiendo, ella ha llegado a tu vida para enseñarte algo. Por ejemplo:

La tristeza:

Es una emoción introspectiva, necesitas mirar hacia adentro para experimentarla. Por eso el clásico mecanismo defensivo para tratar de amortiguarla o evitarla, consiste en una huida hacia adelante, marcarse muchos proyectos y distracciones para así evitar ese encuentro con uno mismo.

Es una emoción compleja y está relacionada con el pasado, con el amor y hasta con la culpa. Sientes que ya no puedes recuperar lo perdido; ese proyecto, persona o situación en la que volcaste mucha ilusión, tiempo o energía. Puedes incluso sentir algo de culpa porque no supiste verlo o apreciarlo en su momento. Entonces, ¿para que sirve la tristeza? para que comprendas como funciona tu esquema afectivo y aquí y ahora aprendas a saborear cada momento de tu vida.

Para gestionar la tristeza rápidamente en la oficina puedes: Enfocar tu mirada al retrato de tu hijos o tu mascota; o a alguna imagen que te recuerde un momento de alegría en tu vida, ¿talvez un viaje?. También puedes escaparte a comer algo que te encanta y prestar atención a los sabores.

La incertidumbre:

Es una emoción inherente a la vida, no la podemos evitar. El futuro es rico en probabilidades como para predecirlo con exactitud. Sin lugar a dudas, la incertidumbre te hace sentir una espera tortuosa. Yo la he sentido y la detesto.

Sin embargo, suele venir a ti cuando un área de tu vida está trabada, por tanto es hora de que pongas especial atención en el camino que parece has descuidado.

Para gestionar la incertidumbre puedes: Dentro de los escenarios más probables a suceder, intenta ir realizando acciones aquí y ahora compatibles con cada uno de ellos (escenario bueno, malo o regular) mientras estás en el momento de espera.

La pereza:

Es la forma que una parte de ti tiene de resistirse a la tiranía de otra parte. Es un indicador de incongruencia. Te has planteado una meta cuyo camino no quieres realmente realizar y pretendes que tu mente y tu cuerpo reaccionen de manera agradable a una imposición a la fuerza.

Para gestionar la pereza puedes: Seducir a tu mente y a tu cuerpo con un plan fácil de acción, acomodado a tu medida. Recuerda, no pidas a Dios que te ayude sino estás dispuesto a mover tus pies. Así que de forma rápida en la oficina para mover tus pies a la acción, juega con el poder de la visualización; y para esto vas a tener que despertar tu hemisferio cerebral izquierdo. Escoge un color, por ejemplo el negro y busca con la mirada, mientras las nombras, todas las cosas que encontraste de ese color en tu espacio de trabajo.

Algunas de las técnicas que te he contado son medios de escape efectivos para un entorno laboral. Al aplicarlas en el trabajo pueden tener beneficios a corto plazo. Así que para fomentar tu inteligencia emocional ya cuando estés en casa o en tu lugar preferido te sugiero permitirte vivir la emoción que estás sintiendo, dejarla ser en tu cuerpo y en tu mente. No te resistas. Deja que en el silencio esa emoción también te hable.

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SOBRE LA AUTORA:
Desde hace 12 años me obsesiona una cosa: inspirar a las personas a ser coherentes con su esencia y sus valores. Potenciar lo mejor de si mismas para su desarrollo personal y profesional. Me dedico a asesorar a empresas y a sus ejecutivos en mejores prácticas de inteligencia interpersonal aplicadas a la atención al cliente, ventas y liderazgo. Les ayudo a hacer clic con el corazón de sus colegas, clientes y jefes a través del autoconocimiento y el desarrollo de habilidades relacionales de comunicación que agregan valor extraordinario a todo lo que son y todo lo que hacen.

Inspiro ejecutivos conscientes, transformo organizaciones.

 

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